en Aitana Montaner

No solo los periodistas hacen periodismo. Lo hacen fotógrafos, tertulianos [sosegados, gritones, de trinchera], ciudadanos, políticos, bloggers, influencers… El periodismo, dice la RAE, es la “captación y tratamiento, escrito, oral, visual o gráfico, de la información en cualquiera de sus formas y variedades”. Dada esta definición y el apego que tenemos a nuestros móviles y redes sociales, más que preguntarse quién es periodista cabría preguntar quién no lo es.

Por eso, y en una pequeña parte también por el ego de los que nos dedicamos con entusiasmo a esta maltratada disciplina de la información, que se mezcla para bien y para mal con muchas otras, hemos preparado esta guía básica de periodismo con las claves que permiten construir un relato periodístico que cumpla con sus funciones.

1. 5W. Un clásico entre los clásicos del periodismo, que proviene de las principales question words inglesas [what, who, where, when, why]. Se trata de recoger siempre en una noticia la información que responde a estas preguntas qué, quién, dónde, cuándo y por qué, a lo que a veces se añade cómo [how]. Es importante intentar siempre responder a todas ellas, para proporcionar todo el contexto.

Si no disponemos de la información, una buena opción es hacerlo evidente. Por ejemplo, si ha habido un atentado, este hecho es el “qué”. Debemos decir dónde y cuándo, y especificar, si es el caso, que desconocemos el “quién” y el “por qué”. Si se trata de una manifestación, seguramente el “por qué” tomará más relevancia.

Cualquier información que quiera ser periodística debería contener las respuestas a estas 5W, lo cual no significa que la estructura de un texto, o de una locución, deba ser monótona. Podemos utilizar recursos para explicar la historia, siempre y cuando comprobemos que estamos ofreciendo todos los elementos para que se entienda. En periodismo, es clave velar por la claridad de lo que explicamos y, por supuesto, no faltar a la verdad.

2. CONTRASTAR. “Comprobar la exactitud o autenticidad de algo”, según la RAE. Antes de difundir una información, es imprescindible tener la seguridad de que es cierta. De lo contrario, damos alas a las tan de moda fake news [en este vídeo te mostramos lo fácil que es manipular un titular, hay que irse con cuidado].

En periodismo, es clave velar por la claridad de lo que explicamos y, por supuesto, no faltar ala verdad.

Pongamos por caso que un vecino denuncia que hay ratas en su edificio: dice que el ayuntamiento lo sabe y que no ha hecho nada para solucionar el problema. Hay que hablar con el ayuntamiento para contrastarlo antes de difundirlo. De esta manera, cotejamos la información de una fuente, el vecino, con la de otra fuente, el ayuntamiento.

El trabajo de contrastar tiene mucho que ver con las fuentes. En principio, no todas las fuentes son iguales, porque se supone que hay algunas de las que deberías poderte fiar, como es el caso de gobiernos, bomberos y cuerpos de seguridad. Esto cada vez está más en duda. De hecho, existe un procedimiento, el fact-checking, que consiste en comprobar si las afirmaciones de políticos son ciertas o no. Así que nunca está de más poner en duda una afirmación de cualquier fuente e ir a por los datos que la corroboren o la desmientan.

3. TITULAR. Poner un título. Que informe de algo y sea veraz, huyamos del clickbait. Normalmente en presente y en afirmativo. Una frase concisa, directa y con fuerza, que llame la atención, pero sin engañar [de nuevo, huyamos del clickbait], que cuente lo más relevante de nuestra historia, un resumen significativo de lo que queremos contar.

4. CITAR. Ceder la voz a las fuentes y dejar claro que así lo haces. Entre comillas, mediante verbos declarativos que den paso a las palabras de una persona, de un informe, de un comunicado.

Citar es un ejercicio de honestidad: diferenciamos el discurso periodístico, que salvo en los géneros de opinión debería ser informativo o interpretativo, de las opiniones, valoraciones y experiencias de una fuente.

Citar es también una muestra de rigor: prueba que hemos consultado varias fuentes [políticos, expertos, representantes sociales y económicos, testimonios] y que proporcionamos una misma historia con múltiples puntos de vista.

Nunca está de más poner en duda una afirmación de cualquier fuente e ir a por los datos que la corroboren o la desmientan

5. REDACTAR BIEN. Parece una obviedad, pero es necesario. Para explicar una historia, que es lo que hacemos los periodistas, usamos el lenguaje, nuestra principal herramienta de trabajo. Y es necesario usarlo bien.

Escribir y hablar con propiedad. Usar las palabras correctamente, sin otorgarle significados que no les corresponden [recurre al diccionario]. Escribirlas correctamente, con las bes y las uves que les toquen [recurre al diccionario]. Hacer frases con sujeto y predicado. Concordar. Escribir en párrafos que tengan una idea principal. Dotar de coherencia a un texto, que el relato sea fácil de seguir, no importa si es leído o escuchado.

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