en Marta Carreras

Los medios de comunicación se han hecho eco de una de las noticias destacadas del fin de semana. Viernes 5 de octubre del 2018, casa de subastas Sotheby’s, Londres: la puja por el cuadro ‘Girl With Balloon’ (Niña con globo), del enigmático artista británico Banksy supera el millón de dólares. El martillazo marca la venta y segundos después se activa un mecanismo, el lienzo se desliza por el marco y la obra se autodestruye. ¿Qué ha pasado? ¿Es una broma? ¿Un boicot? Ante el asombro general, decenas de asistentes sacan el móvil: conscientes de la trascendencia de lo que están viviendo, no dudan en inmortalizar el momento.

El desconcierto en la sala es mayúsculo: se aprecia perfectamente en este vídeo publicado en la cuenta de Instagram de Julia Campell Carter o en este otro vídeo compartido por I Know A Guy Gallery. Entre los dos perfiles no llegan a los 3.500 seguidores, pero los vídeos acumulan más de 125 mil visualizaciones (y van subiendo): son noticia.

Instagram se llena de imágenes de lo ocurrido. Desde la cuenta de Casterline Goodman Gallery publican una galería con la secuencia de los hechos y estas son las imágenes más utilizadas en un primer instante por los medios para ilustrar sus noticias. Además, Robert Casterline, el autor de las fotos, aporta su testimonio, relatando lo que acababa de vivir.

El enigma se resuelve en Instagram

Hasta que el propio Banksy da un golpe sobre la mesa y se pronuncia a través de su perfil de Instagram, donde publica una foto que titula “Going, going, gone…” (“Se va, se va, se fue…”). Estaba todo orquestado: el sábado por la noche, el mismo artista nos saca de dudas con la publicación de un vídeo donde explica cómo trazó el plan: hace años construyó una trituradora por si en algún momento se subastaba su obra; y lo publicó junto a una cita de Picasso: «The urge to destroy is also a creative urge” (“El impulso de destruir es también un impulso creativo”).

Banksy no necesita dirigirse a ningún medio para que la información se difunda, sabe que simplemente publicando el vídeo en su cuenta de Instagram, la noticia dará igualmente la vuelta al mundo.

Así, la noche del sábado, la noticia está en Instagram. Los seguidores del misterioso artista, que en aquel momento rondaban los 2 millones, tienen la información de primera mano. Y los medios corren a actualizar sus publicaciones con la nueva información servida en bandeja de plata por la misma fuente. De esta manera, su papel queda relegado a segundo plano y actúan como meros altavoces: las reglas del juego han cambiado, quien se encarga de elaborar y difundir el contenido es el propio protagonista de la noticia, la red social se convierte en el medio, y los medios en transmisores.

Banksy no necesita dirigirse a ningún medio para que la información se difunda, sabe que simplemente publicando el vídeo en su cuenta de Instagram, la noticia dará igualmente la vuelta al mundo.

¿Y esto qué implica? Que no hay lugar a distintas interpretaciones: estos son los hechos ya que así los ha narrado el protagonista. A partir de estos hechos, algunos medios ponen su sello a la noticia abriendo el debate entorno a la posible revalorización de la obra destruida, debate que sigue vivo pero que no es el que nos atañe aquí. Lo que nos interesa es constatar cómo Instagram toma en este caso un rol más informativo que social; cómo las redes sociales pueden ser las aliadas perfectas de los medios de comunicación y contribuyen una vez más a la democratización de la información: cualquier persona con un smartphone puede convertirse en creador de contenido; y cualquier perfil en una red social puede convertirse por momentos en un medio de comunicación.

Y un apunte más, en este caso sobre cifras: en menos de 48 horas, el perfil de Banksy ha doblado su número de seguidores, pasando de 2 a 4 millones. Y en este mismo lapso de tiempo, el vídeo ha sido reproducido más 9 millones de veces y suma más de 81 mil comentarios. ¡Casi nada!

Los más rápidos en reaccionar

Como ya viene siendo habitual, horas después de que una noticia de estas características se haga viral, aparecen los primeros memes. Entre los más compartidos se encuentran el de la trituradora convertida en una máquina de hacer pasta y el de la Mona Lisa pasando por la trituradora.

Tampoco las marcas quieren perder su filón. Ikea Italia ha aprovechado la noticia para publicitar en Instagram uno de sus marcos, con un toque de humor. Y no es la primera vez que la marca toma a Banksy como inspiración.

 

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