en Aitana Montaner

La universidad es un hervidero de actividad y de conocimiento. Lo sabe y lo valora el profesorado, el alumnado, la comunidad investigadora…. ¿Las empresas? ¿La sociedad? Si no lo saben, es importante que lo sepan; si no lo valoran, es crucial que lo hagan. No solo porque nos preocupe el futuro de los chicos y chicas que hoy estudian y mañana trabajarán [y construirán la sociedad], sino porque su aprendizaje es el de todos, porque el conocimiento avanza más rápido que nunca y porque tanto pueden ellos aprovechar la experiencia del tejido económico y social, como al revés.

La comunicación es una herramienta indispensable para canalizar el conocimiento y el valor que aporta la universidad. Pero no es fácil de implementar, ya que se trata de una organización compleja, con múltiples agentes que probablemente tengan prioridades y objetivos distintos.

Desde Lavinia Magenta hemos analizado y sintetizado una serie de buenas prácticas que creemos muy relevantes para mejorar la comunicación de las universidades:

1. ESTRATEGIA. Entender la comunicación desde un punto de vista estratégico, definir qué objetivos generales se persiguen, analizar y decidir qué canales de comunicación se van a usar y con qué finalidad, determinar metas cualitativas y cuantitativas a conseguir y evaluar en un período de tiempo concreto. Y, sobre todo, hacer partícipe a toda la comunidad universitaria de los objetivos.

2. COLABORACIÓN. Integrar en la estrategia comunicativa la colaboración con agentes internos y externos: profesorado, alumnado, personal de servicios, familias, centros educativos asociados, organismos públicos, asociaciones, empresas y otras organizaciones. Es relevante planificar acciones junto a todos estos agentes y la comunicación de las mismas, a través de los canales y en los términos acordados conjuntamente.

3. VÍDEO. Potenciar el uso del vídeo en la comunicación, a todos los niveles, tanto a través de las herramientas propias de las redes sociales [Instagram Stories, Facebook Live] como con la creación y producción de contenido audiovisual de calidad para distribuir en canales online o en foros offline [presentaciones, visitas, jornadas…]. En los vídeos para redes sociales, es imprescindible velar por la calidad de imagen y sonido, tener una estrategia general clara y un discurso narrativo y/o visual claro, y publicar con regularidad.

4. PÚBLICOS. Definir los públicos a los que nos dirigimos, en función de los objetivos, y diseñar una estrategia comunicativa para cada uno de ellos: cómo son, en qué canales están, qué lenguaje usan, qué mensajes valoran, en qué coinciden estos mensajes con el que pretendemos transmitir. También es importante analizar en qué segmentos de público queremos crecer y cuánto, es decir, qué tipo de personas buscamos que formen parte de nuestra comunidad.

5. 360º. Incluir en la estrategia de comunicación todas las acciones que implican la transmisión de mensajes a públicos objetivos: web, boletines, jornadas, notas de prensa, redes sociales, eventos, participación en actividades de terceros, etc. Es importante tener constancia de todas estas acciones con la máxima previsión posible y planificar los contenidos que irán asociados a cada una, de qué tipo serán, qué mensaje transmitirán, en qué canales y en qué momento.

Estas buenas prácticas ayudan a generar un sentimiento de comunidad, potenciando la implicación de todos los agentes en la actividad universitaria, así como sus contribuciones, para mejorar no solo en términos de comunicación sino también en cuanto a la reputación y repercusión de la universidad en su entorno próximo y en ámbitos concretos [educativo, económico, de la investigación, internacional… depende de los objetivos marcados].

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